Buenas,

en los trabajos realizados anteriormente hablé sobre la moda rápida y la producción masiva de la ropa, criticando tanto el consumo excesivo de recursos a la hora de fabricar el producto, como la explotación laboral y los estereotipos corporales que nos inculcan la industria. Por otro lado, en el segundo reto, trabajé en unas gafas virtuales inspiradas en el vídeo de Hyper-Reality, centradas en crear un entorno inmersivo capaz de distorsionar la percepción de la realidad en la que vivimos.

A partir de estas ambas ideas, propongo el proyecto “Filtro de realidad eco”, unas gafas de realidad aumentada diseñadas para hacer visibles el impacto del consumo de la ropa. Su objetivo es sustituir la publicidad engañosa y los estímulos de compra impulsiva, siendo conscientes de las consecuencias que tiene el comprar. Simplemente al mirar una camiseta o cualquier producto textil, las gafas mostrarían datos como el consumo de agua utilizado en su fabricación, emisiones generadas, condiciones laborales de la fabrica donde ha sido producida, etc.

El diseño de las gafas son como las que ya conocemos, gafas de sol o gafas de ver, simplemente se incorpora un botón lateral de encendido y apagado (on/off), donde al encenderlas y mirar el producto, la información aparecería superpuesta sobre el objeto observado a través de los cristales. Así pues, estéticamente tendrían una apariencia discreta, cotidiana, buscando integrarse de forma natural a la vida diaria.

Este desafío se centra en buscar en los desafíos abordados con el hiperconsumo, la contaminación textil y las consecuencias sociales y ecológicas del fast-fashion. A largo plazo, pretende fomentar una relación entre el consumidor y la fabricación, abordando el horizonte de crecimiento de Hickel siendo más respetuoso con el medio ambiente, responsable y más consciente de las consecuencias sociales y a largo plazo, reduciendo residuos y favoreciendo la duración de las prendas antes de ser reemplazadas, así reduciendo las industrias ecológicamente destructivas, procurando reducir el impacto de la obsolescencia programada y el desperdicio que visto de esta manera, en vez de alimentos, sería el desperdicio de la ropa.

Con este proyecto se pretende un buen diseño para la transición hacia futuros más sostenibles, mejorando la calidad de vida con horizontes temporales más largos, el cambio y con una actitud mental de una forma de ver y actuar con el mundo. En definitiva, se obligaría a rediseñar el vestuario que utilizamos.